NORA ESTRADA

LATINO IN / LOS ÁNGELES

En vez de viajar por el mundo y gozar de una vida de jubilados, los esposos Juanita Barbosa y John Manuel Hinojosa, de 64 y 67 años de edad, eligieron enfrentar nuevos retos y cristalizar sueños.

La pareja dice en entrevista con LATINO IN que un emprendedor no conoce de la temporalidad, es decir, no conoce de edades, porque en cada etapa de la vida se pueden re-descubrir diferentes oportunidades para empezar un negocio.

Juanita y John son socios del negocio ubicado en el downtown de Los Ángeles.

La pareja, por amor a la comida, música y tradiciones mexicanas, y admiración por el fundador del Mariachi Los Camperos, Nati Cano, decidió invertir sus ahorros para reabrir en el 2016 el icónico restaurante que el músico inauguró en 1969, pero que cerró sus puertas en el 2007.

Además de servir exquisitos platillos mexicanos, La Fonda de Los Camperos es conocido por el entretenimiento ofrecido principalmente por el Mariachi Los Camperos y por el popular edificio estilo churrigueresco español favorito de varias celebridades.

Los emprendedores aseguran que se sienten rejuvenecidos supervisando el restaurante La Fonda de Los Camperos y recibiendo a los comensales cuatro días a la semana desde las 5 de la tarde hasta las 11 de la noche.

Juanita cuenta que empezó a trabajar a los 16 años de edad en su ciudad natal, Ocotlán, Jalisco.

A los 18 años emigró a Estados Unidos, donde trabajó por 35 años sirviendo como ama de casa, después se unió a su esposo John para emprender una negociación de importación de pescado de México a los condados de Los Ángeles y Ventura.

“La vida no es fácil, pero si uno se propone vencer obstáculos, lo logras hasta alcanzar tu sueño, no importa cuánto te tardes en lograrlo. Mira, yo vengo de una familia muuuy pobre, yo nunca en la vida pensé a qué punto iba a llegar. Y le doy muchas gracias a Dios porque he sido muy bendecida.

“De ser ama de casa, porque trabajé en una casa por 35 años, y después con lo del negocio del pescado como 15 años, y ahora con lo del restaurant”, afirma Juanita.

“Toda la vida quise tener un restaurant, y ya no veía oportunidad porque se acercaba mi retiro, y mi plan era irme a una playa, pero se presentó la oportunidad cuando ya la veía perdida, y agarramos la oportunidad sin pensarlo”.

John Manuel, quien nació en Estados Unidos y sirvió en las Fuerzas Especiales del Army durante la era de Vietnam, agrega que entre uno de los planes que tenía con su esposa para disfrutar su jubilación era viajar por el mundo.

“Pero tuvimos la oportunidad de escuchar la propuesta de asociarnos con el restaurante y nos emocionamos porque Juanita siempre tuvo el sueño de abrir un restaurant.

“Nuestro hijo hizo el contacto porque es amigo de Chuy Guzmán, ahora dueño del Mariachi Los Camperos. Nos dijo que La Fonda estaba disponible.

“Nos quedamos pensando: ‘Santa Bárbara que nos encanta o el Downtown de Los Ángeles’, y optamos por La Fonda porque es histórica, famosa, y siempre estuvo llena de gente”, comenta.

“Cuando recién abrimos empezó a venir rápido la gente. La Fonda es muy conocida, yo venía cuando era niño, me traía mi papá. Éste es nuestro retiro”.

Sin dudarlo un instante cuando se le cuestionó si valió la pena haber cambiado los planes que tenia con su esposa para vivir su vida de jubilados, John exclama:

“No hay elección. La Fonda es lo número uno. Además, tengo muy grabado que hace años leí en el LA Times una entrevista que le hicieron a Los Camperos cuando estaban cerrando La Fonda, y Chuy dijo: ‘Un día yo voy a regresar y voy a abrir La Fonda”. Y yo le dije a Juanita: “Yo le voy a ayudar a Chuy’; y mira, las cosas se dieron.

“Es un proyecto muy especial. Cuando cerramos la puerta cada noche nos sentimos muy satisfechos, muy orgullosos, pero sobre todo muy alegres y rejuvenecidos”.

Los dos coinciden en que nunca se es demasiado joven o demasiado viejo para emprender un negocio.

“Nunca es tarde. Mientras tengas vida, puedes alcanzar tus sueños”, dice enfática Juanita. “No pienso en el retiro aún porque amo estar activa, sentirme útil, motivar a nuevas generaciones”.

Su esposo continúa:

“Si no fuera por La Fonda, yo creo que todavía estuviéramos pensando en ir a Santa Bárbara a abrir un restaurante, o comer, dormir o andar de viaje. Esto nos motiva, nos mantiene activos. Ya viajaremos por el mundo cuando todo esto nos haga sentir aún más jóvenes. Ahorita todavía no.

“La Fonda es como una niña, todos los días está madurando, ya que esté un poquito más fuerte y la podamos dejar encargada a un gerente nos vamos de viaje”.

John Manuel dice que entre algunas figuras de la música mexicana que acuden regularmente están Fernando Allende y Antonio Aguilar Jr.