ALICIA ALARCÓN

COLUMNISTA INVITADA / LOS ÁNGELES

ALICIA ALARCÓN

Llegaron por los indocumentados y los residentes no hicieron nada. Llegaron por los residentes y los ciudadanos no dijeron nada. Llegaron por los ciudadanos y ya no hubo nadie que dijera o hiciera nada.

Es la primera vez en la historia moderna de los Estados Unidos que los que poblamos este vasto país nos enfrentamos con una crisis de conciencia.

Callar, disimular y aceptar lo inaceptable, como lo hicieron los alemanes en la década de los 40 y que el líder dé al traste con el país, no es lo que se espera de la mayoría.

Sin embargo, el líder del Primer Mundo sigue en un camino que amenaza con el deterioro social y económico del país, hasta ahora considerado el más poderoso de la tierra.

Su objetivo es expulsar del país a más de 800 mil jóvenes cuyo idioma es el inglés, que no conocen otra historia más que la de Estados Unidos y que no tienen a más personajes de la Independencia que George Washington y Thomas Jefferson.

Ellos poco saben de las gestas revolucionarias de Pancho Villa, Emiliano Zapata o cualquier otro prócer mexicano o latinoamericano.

Esto resulta una crueldad digna de un individuo que no distingue entre la moralidad y la legalidad, como sucede con el Presidente.

Es un juego cruel y siniestro el que no sólo Donald Trump ha hecho con ellos. También mucha responsabilidad recae en pasadas administraciones demócratas.

La propuesta del “Dream Act” se presentó en el Congreso en el 2001. Los demócratas debieron de haberles dado residencia permanente cuando eran mayoría en el Congreso, pero en lugar de eso los utilizaron para fines electorales… y ahora éste es el lamentable resultado.

Así, demócratas y republicanos han jugado una y otra vez con las esperanzas de estos jóvenes soñadores que en realidad están viviendo su peor pesadilla.

Por ahora, la decisión de un juez federal de bloquear de manera temporal la decisión del Presidente de terminar el programa DACA les da un poco de tranquilidad.

Pero esto es un alivio temporal. Todo se resolverá en los tribunales. Es importante reconocer que la restricción temporal se debió a los buenos oficios de Xavier Becerra, Procurador General de California, quien encabezó la demanda contra el Presidente.

Por ahora, los “dreamers” son el juego predilecto del Presidente, y su capricho es que los demócratas se rindan ante él y acepten su voluntad de construir un muro a lo largo de la frontera mexicana, y entonces, sólo entonces, el Mandatario, con toda su “magnificencia”, cooperará para dar una solución definitiva al DACA.

También ya dejó claro que desea acabar de una vez y para siempre con la “mala costumbre” que tienen los nuevos ciudadanos de querer traer a sus familiares más cercanos. “Eso nos pone en desventaja numérica”.

En la antigua Roma, los emperadores se divertían con la angustia de sus súbditos. Sus órdenes, por demás injustas, eran alteradas a su antojo según su humor o capricho. Acostumbraban insultar y despreciar a sus gobernados para luego desmentir lo que todos habían escuchado.

Así actúa el Presidente. Un día da esperanzas y al siguiente día las quita; otro día insulta y luego dice que no insultó a nadie. Lo hace porque sabe que puede hacerlo.

Es una tragedia para este país que el grupo que lo rodea, en lugar de enfrentarlo con sus mentiras e insultos, se haya convertido en su escudo, en súbditos que lo ven como “emperador” y a quienes poco les falta para que se arrodillen y toquen el suelo con su frente, antes de dignarse a mirarlo o dirigirle una palabras.

En aquella época, no acatar los deseos del emperador significaba la muerte con espada. En esta época, resistirse a los deseos de este individuo, que ha sido calificado por sus contemporáneos como racista, irracional, desequilibrado, ignorante y peligroso, es un deber.

Es un deber para todos los que tenemos la fortuna de vivir en esta gran nación, el de combatir las decisiones de un hombre que optó, desde el principio, por una política de división, y de apoyo al poderoso sobre el menos privilegiado, y que ahora resulta muy claro que sus verdaderas intenciones son “To make America white again”.

Alicia Alarcón, periodista de radio, conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM, en Los Ángeles, California. Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados, Arte Público Press y Revancha. Las opiniones que aparecen en esta columna pertenecen exclusivamente a su autora.