NORA ESTRADA

LATINO IN / LOS ÁNGELES

 Las siempre congestionadas calles de “Los Callejones”, en el downtown de Los Ángeles, La Pacific de Huntington Park y La Calle 8, lucieron desérticas este jueves porque la mayoría de los comerciantes decidió cerrar sus tiendas o restaurantes en apoyo al movimiento “Un Día Sin Inmigrantes”.

Los propietarios de los negocios apoyaron el boicot contra la política anti inmigrante de Donald Trump.

En sus primeros 27 días como Presidente de EU, Trump ha ordenado redadas y deportaciones, eliminado programas que benefician a los inmigrantes indocumentados y promovido la construcción del muro en la frontera con México.

El movimiento “Un Día Sin Inmigrantes” surgió de manera repentina en las redes sociales y de inmediato se viralizó, pero hasta el momento ningún grupo se ha ostentado como el organizador.

La respuesta, aunque nadie puede cuantificarla, parece que es sustanciosa tomando en cuenta el poco tiempo en el que se convocó previo al día de las protestas.

Durante un recorrido realizado este jueves por varias zonas de Los Ángeles, LATINO IN constató que los pequeños negocios fueron, en su mayoría, los que se unieron a la causa.

Los comerciantes oaxaqueños se pusieron de acuerdo un día antes para mantener cerrado.

“Lo platicamos y decidimos que era justo apoyar a nuestra comunidad inmigrante. Tal vez perdamos algo en lo económico, pero estamos ganando respeto y dignidad, lo que no tiene precio.

“Y ya basta de que se nos esté acusando y tachando de delincuentes y abusadores del sistema.

“Nuestra gente es gente trabajadora que es la base de nuestros negocios que abrimos con mucho trabajo y sacrificio”, dijo Norma Hernández, propietaria del restaurant Juquila, de Culver City, que generalmente tiene clientela de los Studios Sony y oficinas aledañas.

Por el área de La Pacific, en Huntington Park, que se caracteriza por ser uno de los corredores latinos más populares, el panorama también lució solitario.

“Somos un grupo de comerciantes que estamos apoyando la causa porque los negocios dependen de la comunidad y es una manera de retribuir.

“La gente simplemente se está manifestando como señal de que quiere recuperar la dignidad. Aproximadamente unos 100 negocios cerraron en el área”, dijo Jorge Sepúlveda, creador del grupo La Pacific, que aglutina a 400 comercios.

Los comercios del área de Los Callejones, en el centro de Los Angeles, mantuvieron los portones con candados.

“Yo tengo trabajando en el área más de 20 años y nunca había visto algo así. Este movimiento nos dice que no estamos solos, que somos muchos y que tenemos fuerza. Tal vez si se hubiera organizado con más tiempo, la respuesta hubiera sido más sustanciosa, pero aún así es significativa.

“Demasiados negocios que venden al menudeo cerraron, pero los que venden al mayoreo no pudieron hacerlo porque tienen clientes que vienen de otros países y a quienes no se les alcanzó a avisar del boicot.

“Pero aun así esto luce muy triste, sin el movimiento habitual, ya que diariamente esto está atiborrado y ni parking hay disponible de tanta gente”, comentó Lupe Méndez.

Los Callejones son las tiendas pequeñas dedicadas a la venta de accesorios, telas y otros productos, para reventa.

Por la calle Broadway también fue posible ver pequeños negocios, como joyerías, cerrados.

“Tenemos cerrado en apoyo. Nuestra comunidad se merece respeto, y si para ganarlo es necesario mantener cerrado, lo seguiremos haciendo”, afirmó Alejandro Montaño, propietario de El Changarro y Tu Pan You Pizza, dos de las decenas de negocios que no abrieron al público.