NORA ESTRADA

LATINO IN / LOS ÁNGELES
 

Donald Trump habló fuerte este viernes al jurar como Presidente, pero las voces de millones de mujeres sonaron más fuerte este sábado en ciudades de todo el mundo contra el magnate y su bandera aislacionista y nacionalista.

La Marcha de las Mujeres (Women’s March) convocó a multitudes de hijas, madres y abuelas, en muchos casos acompañadas de hombres solidarios, en las principales ciudades del mundo, desde Washington y Los Ángeles hasta la Ciudad de México, pasando por ciudades de Europa y el resto del mundo.

Las banderas y exigencias de las mujeres fueron derechos de salud, educación, diversidad racial, género y legalización migratoria.

La marcha celebrada en Washington D.C., a la que acudieron más de medio millón de personas, fue la más multitudinaria y estuvo apoyada por estrellas del espectáculo, como Madonna, Scarlett Johansson, Katy Perry, Ashley Judd, Julianne Moore y América Ferrera, quienes subieron a un escenario colocado en las cercanías del Capitolio.

“La Revolución empieza aquí. Una revolución de amor”, expresó una combativa cantante Madonna, quien instó a las féminas a no aceptar una era de tiranía.

La controversial cantante también le dedico el “fuck you” a Trump, antes de interpretar “Express Yourself” (Exprésate).

Ferrera, quien representó a los latinos, dijo que el presidente no es Estados Unidos.

“Nosotros somos Estados Unidos y estamos aquí para quedarnos”, sentenció.

Aunque no asistió a ninguna de las manifestaciones, Hillary Clinton se hizo presente a través de Twitter.

“Hablar y marchar por nuestros valores”, escribió la ex candidata a la Presidencia.

La Marcha de las Mujeres fue convocada a través de Facebook inmediatamente al darse a conocer que Trump había ganado las elecciones.

En ciudades estadounidenses como Los Ángeles, Chicago, Dallas y Nueva York, y en países como México, Alemania, Francia y Australia también se realizaron manifestaciones.

En el centro de Los Ángeles se congregaron en Pershing Square medio millón de personas, que fueron llegando desde las 8 de la mañana procedentes de todos los condados, lo que saturó las líneas del Metro y el primer cuadro de la ciudad.

Familias completas acudieron al llamado de La Marcha de las Mujeres con pancartas en las que expresaron principalmente su repudio a las políticas del nuevo Presidente.

De acuerdo a estimaciones oficiales, las 500 mil personas inundaron las principales arterias angelinas, algo que no se veía desde el 2006, cuando unos 500 mil latinos salieron a las calles a exigir una reforma migratoria.

“Hijo de Putin”, “Nosotros somos América”, “Vivan las mujeres nasty”, “Yes, we can. Sí se puede, and Yes we will”, “Never my President”, “Nasty women United”, “No podemos permanecer callados”, “Los derechos de las mujeres son derechos humanos”, “Orgullosa de ser mujer nasty” y “Pussy Power”, fueron algunas de las consignas en inglés y en español de los inconformes.

Cientos de hombres y niños también salieron a expresarse, en apoyo a las mujeres y en contra de Trump.

“Estoy marchando por mi futuro”, decía la pancarta de un jovencito de unos 10 años.

La cantante Miley Cyrus se hizo presente en esta manifestación y no dudo en “pintarle el dedo” al Presidente mientras sacaba la lengua.

Un dibujo de Trump a base de frituras de Cheetos simulando la rubia cabellera del ahora Presidente fue una de las que más llamó la atención en la marcha angelina.

“Cheetolini no es mi Presidente”, rezaba el dibujo.

Una familia californiana, de padres mexicanos, fue uniformada con playeras que decían: “Sí se puede: Abuela, mamá, hija, hermana, tía, prima”.

Las banderas de Estados Unidos, México, El Salvador y la representativa de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y personas Transexuales) ondearon a lo largo y ancho de la marcha que salio del Pershing Square hasta el City Hall.

La comunidad mexicana estuvo representada por los danzantes aztecas que realizaron rituales ancentrales.

Desde temprana hora se congestionaron los ingresos a las estaciones del tren, lo que provocó que muchas personas tuvieran que esperar hasta dos horas y media para abordar, cuando generalmente esperan 10 o 15 minutos.