NORA ESTRADA

LATINO IN / LOS ÁNGELES

La deportación a México de Maribel Trujillo, madre de cuatro hijos nacidos en Estados Unidos, deja en evidencia que el Gobierno de Donald Trump está más enfocado en separar a familias que en remover a criminales, afirmó este miércoles una de las abogadas de la mexicana.

Kathleen Kersh, defensora de la organización Advocates for Basic Legal Equality en Dayton, Ohio, informó que agentes del Servicio de Inmigracion y Control de Aduanas (ICE) enviaron a Trujillo a su país de origen a bordo de un avión.

“Estamos decepcionados e indignados porque ICE optó por no ejercer la discreción procesal en este caso, a pesar de miles de llamados telefónicos y reclamos llegados desde todo el país”, declaró en un comunicado.

“La deportación de Maribel muestra que la administración de Trump no está enfocada en deportar a criminales, sino en separar a madres pacíficas de sus hijos estadounidenses. 

“Es horrible que sean niños estadounidenses quienes paguen el precio por estas políticas desalmadas”.

Trujillo, de 41 años, vivió indocumentada desde el año 2002 en Hamilton, Ohio, donde fue detenida a comienzos de abril cuando se agotaron los recursos legales de su pedido de asilo.

Kersh dijo que su representada, quien no tiene antecedentes penales, aún cuenta con opciones legales.

La familia y los abogados que la asisten, así como miembros de su comunidad religiosa, están colaborando para lograr la reunificación de Maribel con su hija de 3 años, la más pequeña, y quien sufre de una enfermedad que le ocasiona convulsiones.

“ICE no permitió que se fuera con su hija”, dijo Kersh. “Se está buscando la manera de enviar a la hija y el Consulado mexicano está ayudando bastante, porque no es fácil enviar sola a una niña de tres años y con los problemas médicos que ésta tiene”.

Trujillo vivía, trabajaba y daba clases en su parroquia.

La agencia gubernamental hizo caso omiso a las múltiples peticiones de clemencia de parte de la comunidad religiosa, incluyendo solicitudes oficiales de las arquidiócesis de Cincinnati y Nueva Orleáns.

Hace un mes, Maribel vivía y trabajaba con un permiso de estadía y laboral que el Gobierno le otorgaba cada año por no ser prioridad de deportación.

La mexicana estaba peleando un caso de asilo luego de su arresto en 2007, durante una redada para detener indocumentados en la fábrica donde trabajaba.

Trujillo se presentó a su cita anual con ICE a principios de abril, pero la dejaron irse, luego de que demostró que tenía una solicitud legal pendiente para reabrir su caso de asilo.

Dos días después de la cita, la interceptaron en la calle cuando se dirigía al trabajo en Fairfield, Ohio, donde vivía con su esposo y sus cuatro hijos de 14, 12, 10 y 3 años de edad.

Sus tres hijos mayores se quedarán por el momento en Ohio junto a su padre.

Una moción de emergencia ante el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito para impedir la deportación de Maribel había fallado la semana pasada, pero aún existe otra moción legal ante la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA) para reabrir su caso de asilo.