ALICIA ALARCÓN

COLUMNISTA INVITADA / LOS ÁNGELES

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Alicia Alarcón, periodista de radio, conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM, en Los Ángeles, CA. Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados, Arte Público Press y Revancha. Las opiniones que aparecen en esta columna pertenecen exclusivamente a su autora.

Si una lección ha dado el Presidente a sus rivales demócratas, es que él sí sabe cumplir las promesas.

Como candidato aseguró que iba a hacer pedazos el Obamacare y juró a sus seguidores, a los que Hillary Clinton calificó como “deplorables”, que no les iba a fallar en sacar a todo aquel que encontrara indocumentado.

El Mandatario ha sido tan efectivo en su acciones, que las deportaciones aumentaron de manera significativa en el 2017 y de pas​o​, con el poder de su pluma, eliminó el DACA, un programa que permitió a 800 mil jóvenes tener sus documentos de residencia.

Gracias al Presidente, muchos ya no pudieron renovar sus permisos, y los demás, si nada cambia de aquí a marzo, se convertirán en violadores de la Ley de Inmigración y, por lo tanto, sujetos a deportación.

La esperanza de estos jóvenes es que, a su regreso de vacaciones, los congresistas republicanos que se oponen a una reforma migratoria que les permita a los “dreamers” obtener la ciudadanía regresen con un corazón puro, renovado. Eso sería un milagro.

La mayoría de estos servidores públicos, incluyendo a muchos demócratas, llegarán bronceados, descansados y bien relajados. La semana extra que se tomaron de vacaciones les cayó muy bien.

Llegarán a Washington, en unos días, satisfechos de haber colmado de regalos a su familia con motivo de la Navidad y de haber pasado el Año Nuevo en alguna cabaña de lujo en Colorado o en alguna playa privada, según lo que este año hayan decidido hacer: esquiar o nadar.

El Presidente, por su parte, pasó la Navidad en uno de sus resorts. Escogió Mar-a-Lago en la Florida. Ahí ya lo esperaban masajes con aceite caliente, tratamientos a base de aguas florales para disminuir las arrugas y zambullidas en aguas termales para alejarle los malos augurios que le ha causado la investigación del Fiscal Especial, Robert Mueller, en torno a su participación y la de su equipo en la campaña de satanización y desinformación que hicieron en contra de su rival demócrata para que la balanza electoral se moviera a su favor.

El Presidente ya habló de sus prioridades legislativas y, para alarma de los “dreamers”, ya se sabe que dentro de la Reforma Migratoria que piensa proponer está la de eliminar lo que él llama “inmigración en cadena”, es decir, no más ciudadanos de este país tendrán el derecho de inmigrar a sus parientes cercanos.

También desea incluir una cantidad billonaria para la construcción del prometido muro, del cual lo esperan seis prototipos y que insiste que será “big and beautiful”.

Es obvio que al Presidente no le interesa el bienestar de los “dreamers” y también ha dejado claro que no le interesa el voto de los latinos ni los negros. Tiene muy bien localizados a sus seguidores y apoyadores y a ellos intenta servir.

Hasta hoy los congresistas demócratas no han sido obstáculo para cumplir con las promesas que el Presidente les hizo durante su campaña. Y por lo que se ve, no lo serán en el futuro.

Mientras tanto, los planes de los “dreamers” como Erika Andiola, quien fungió como jefa de prensa para los medios en español en la campaña del senador Bernie Sanders, son continuar con su lucha a riesgo de ser deportados.

Erika y otros seis manifestantes fueron arrestados en el Capitolio de Washington, a mediados de diciembre, después de una protesta que realizaron frente a la oficina del Presidente de la minoría demócrata de la Casa de Representantes, Chuck Schumer.

Esa protesta los puso en peligro de deportación. Fue su anuncio de ponerse en huelga de hambre lo que les valió ser puestos en libertad. Lo último que el Presidente quería es ver a los medios de comunicación cubrir esa noticia en el Capitolio.

El año 2018 es de elecciones, una gran oportunidad para cambiar la actual composición del Congreso. Si las minorías salen a votar y entre los republicanos se da una nueva toma de conciencia y dejan de apoyar a un Presidente que resultó un aristócrata fiel a su estirpe, que ha puesto en riesgo de una guerra nuclear a su país, este año pasará a la historia como el periodo en que hombres y mujeres tomaron en sus manos el destino de su nación y la salvaron de un individuo que ha probado no tener la mínima conciencia social y que carece de las mínimas cualidades para gobernar con inteligencia un país tan diverso y poderoso como es Estados Unidos.