NORA ESTRADA

LATINO IN / LOS ÁNGELES

Mientras Donald Trump prestaba juramento como Presidente de Estados Unidos, miles de personas se manifestaron en su contra en las decenas de protestas que se realizaron en varias ciudades de Estados Unidos y hasta en México.

“No muro”, “Legalización, no deportación”, “Poder para chicanos”, “No tacos para Trump”, “Lucha contra Trump”, “El odio no hace grande a América”, fueron algunas de las pancartas que portaron los inconformes en Los Ángeles.

En Washington D.C. se desbordaron las pasiones entre manifestantes y policías, dejando unos seis agentes heridos, más de 217 detenidos y decenas de personas afectadas por los gases lacrimógenos.

“We the people (Nosotros el pueblo)”, se leía en la limusina incendiada en Washington.

Incluso una limusina que ardió a unas cuadras de la Casa Blanca se convirtió en un símbolo gráfico de las protestas.

Los disturbios iniciaron desde temprana hora y se recrudecieron al mediodía, momento el que Trump era investido como Presidente, cuando empezaron los cristalazos de autos y establecimientos de Washington.

En la Ciudad de México, los inconformes levantaron un “muro” de cartón frente a la Embajada estadounidense con la idea de derribar simbólicamente la amenaza de Trump de construir uno de verdad a lo largo de la frontera con México.

También quemaron una piñata de Trump en el sitio.

Varias organizaciones también protestaron contra la política entreguista del gobierno mexicano.

En la capital mexicana resonaron las frases: “Trump y Peña, la misma chingadera”, “Fuera Peña”, “No al muro” y “Mexicanos unidos contra Trump”.

 TORMENTA DE OPOSICIÓN

“¡Queremos que apoye a la raza!”, gritaba David Gómez con toda su fuerza y bajo la tormenta que azotó Los Ángeles, pocos minutos después del juramento de Trump como nuevo Presidente de Estados Unidos.

Aferrados a los paraguas que se agitaban con fuerza por la fuerte lluvia y el viento, cientos de madres de familia acudieron a tres marchas que salieron de diferentes puntos de la ciudad y que al final llegaron frente al City Hall, en el corazón angelino.

Los manifestantes desafiaron la tormenta en Los Ángeles.

“No lo aceptamos como Presidente porque ha demostrado que tiene valores muy pobres, podrá ser rico, pero es pobre de valores por la forma como se dirige a nuestra comunidad”, comentó Cari, quien prefirió omitir su apellido, mientras se aferraba a su hija de 9 años y caminaba a toda velocidad en la protesta que se originó en La Plaza del Mariachi, en Boyle Heights.

“Ahora que ya es Presidente, esperamos que trabaje bien, que deje de ser como es y que sea un Presidente para todos, y para decir eso estoy aquí soportando esta lluvia, no me importa la tormenta”, agregó.

Los jóvenes descendientes de mexicanos optaron por faltar a sus escuelas para acudir a las marchas convocadas por diferentes organizaciones pro inmigrantes.

“Me gradué de High School César Chávez de San Fernando y ahorita estoy trabajando para ayudar a mi familia. No soy una lacra para la sociedad. Estoy aquí por mi mamá y mi papá. Estoy peleando por ellos porque con el nuevo Presidente está bien fea la situación, sobre todo para la raza que estamos aquí trabajando, peleando día a día para ser mejores.

Frente a la Embajada de EU en la Ciudad de México, quemaron una piñata de Trump.

“No somos personas malas. Queremos que cambie su postura con nuestra comunidad, que deje de intimidar, amenazar, que mejor ayude a la raza. Que mejor se ponga a trabajar con nuestra comunidad, juntos podemos hacer muchas cosas poderosas por el país”, dijo el joven de 18 años de padre nayarita y madre jalisciense y que tiene planes de convertirse en policía.

En la Olympic y Figueroa se reunieron desde temprano otros cientos de personas originarias o descendientes de Latinoamérica, China, Japón, Corea, y algunos europeos.

“Yo ya nací en este país, pero vengo para apoyar porque este señor no merece ser Presidente, no merece ser un líder, qué clase de líder es, por favor. Pero ya no podemos hacer nada, ya está ahí prometiendo tonterías porque ni sabe nada, ahora a pedirle que se calme”, expresó Armandina Gutiérrez, descendiente de mexicanos.