Por: Nora Estrada / Kiosko Magazine

Los Ángeles.- Unos 14 millones de niños del país ya sufren de desnutrición y la cifra subirá en los próximos meses debido a la crisis que se vive por el Covid-19.

La predicción es que 54 millones de personas dependerán solamente de los bancos de comida, lo que no se había visto por décadas.

Expertos coinciden que las comunidades de color (latinos, asiáticos e indígenas) son las más afectadas.

Pero las personas indocumentadas ni siquiera se acercan a los bancos de comida por miedo a que se les aplique la Ley de Carga Pública y perder toda posibilidad de regularizar su estatus migratorio.

La pandemia provocó un aumento del 60 por ciento de la inseguridad alimenticia en Estados Unidos. 

¿Será que el hambre en Estados Unidos se acerca a los niveles que se vivió en la Gran Depresión (1929) cuando cerca de 60 millones de personas pasaron hambre?

En la actualidad es común ver a personas hacer largas filas por varias horas en los bancos de alimentos, y muchos forman parte de 40 por ciento que busca ayuda alimentaria por primera vez.

DESASTRE A NIVEL NACIONAL

Ami L. McReynolds, directora de programas y equidad de Feeding America y quien participó en una teleconferencia organizada por Ethnic Media Services, opinó que la inseguridad alimentaria que se vive en el país es alarmante.

Incluso, dijo que Feeding America se asoció con Guardia Nacional y FEMA para brindar el servicio. 

“Esto es un desastre en todo el país al mismo tiempo, y sí, sí tenemos comunicación con FEMA y esperamos que haya apoyo de índole federal porque solos no podemos hacer esto.

“También nos asociarnos con organizaciones tales como la Guardia Nacional y otras organizaciones de voluntarios para ayudar a los dos millones de voluntarios que nos ayudan en Feeding America cada mes”, añadió McReynolds,

Antes de la pandemia, la organización sin fines de lucro que tiene una red nacional de más de 200 bancos de alimentos ya ayudaba a 37 millones de personas de Estados Unidos.

“Un estimado muestra que ese número va a subir a 54 millones en los próximos seis meses”, dijo. “Y la cifra de niños mal alimentados crecerá a 18 millones”.

Comentó que la situación es mucho más preocupante para las comunidades de color.

“Ellos sufren 2.5 veces más hambre que la gente blanca, y están más afectadas por el desempleo que está casi al 11 por ciento”.

McReynolds dijo que por décadas, las zonas geográficas más afectadas por la inseguridad alimenticia son las reservaciones y el Sur del país.

POLITICOS NO DEBEN IGNORAR SITUACION

El reverendo David Beckmann, presidente del instituto Pan para el Mundo (Bread for the World) agregó que una de cada seis familias con niños revelaron que sus hijos no están recibiendo los alimentos que necesitan.

“Y a veces los adultos pasan hambre algunos días para poder proveer a sus hijos los alimentos”, comentó. 

De acuerdo a las encuestas semanales de la Oficina del Censo analizadas por el Center on Budget and Policy Priorities Hamilton arrojaron resultados que encienden las alarmas.  

“Y lo que dicen estos números me parece demasiado”, expresó. “Me queda claro que las familias con niños son las  más afectadas.

“Esto significa que 14 millones de niños pasan hambre y ahora el número es cinco veces más alto que antes, aún afecta de manera más severa a las razas negras, latinas y asiáticas”, añadió.

Beckmann dijo que la falta de un acuerdo entre el Senado y la Casa Blanca solamente agudiza el problema de la desnutrición en el país.

“No se puede ignorar esta situación”, expresó. 

MANOS A LA OBRA

Indignada al descubrir que las comunidades mas vulnerables de San Antonio, Texas, recibían comida vencida y hasta podrida, la promotora alimentaria, Jovanna López, co fundó en el 2015 People ‘s Nite Market con la misión de ofrecer alimentos frescos y de calidad.

Contó historias de personas que sufren de hambre, como la de una mujer de 85 años casi abandonada por su familia que solamente comía pan, y lo tenía que racionar porque no sabia cuándo iba a obtener mas. 

“Empezamos en el 2015. En ese entonces vimos que los bancos de comida que estaban distribuyendo comida podrida y nada nutritiva para nuestra comunidad indígena, latina negra, y aparte de eso, el único Farmer Market era muy burgués, no recibía estampas de comida.

Fue ahí que comprendí que tenía que haber algo para que nuestra comunidad tuviera acceso a frutas y vegetales frescos”, dijo.

López comentó que también trabajan para comunidades de indocumentados, afganas y alemanas.

“Mi trabajo es conectar gente con organizaciones que nos dan acceso a los alimentos”, añadió. “Ese es nuestro objetivo, crear cualquier tipo de acceso para frutas y vegetales frescos que son mas saludables de los que nos están dando los bancos de comida”.

Contó que antes del Covid la situación de hambre ya era difícil.

“Habíamos estado lidiando con muchas distribuciones de comida en áreas donde se dan ensaladas malogradas”, señaló, “y cuando empezó Covid toda esta pobreza y hambre salió a relucir”.

Dijo que muchas personas, sobre todo ancianos e incapacitados, se quedaron atrapados en sus departamentos. 

“Personas que no tenía acceso a transporte y dejaron de comer, como el caso de la señora de 85 años”, expresó. “Por suerte, ahora ella recibe de parte de nosotros una caja de arroz, frijoles y comida para que tenga algo de proteína para consumir durante la semana. y se la llevamos a su casa”.

Dijo que la labor de conseguir fondos para seguir con el movimiento no ha sido difícil, pero tampoco imposible.

“Hemos estado pidiendo ayuda, un dólar aquí, un dólar allá para tratar de tener comida para la gente, y pudimos tener 600 mil dólares al inicio de la pandemia”, comentó.

A la fecha, agregó, su organización cuenta con tres camiones para entregar unas cinco mil cajas de productos. 

“Hemos podido alimentar a 155 mil familias desde entonces”, añadió.

También dijo que su organización se está fortaleciendo gracias a la unión con otras organizaciones que distribuyen arroz, huevos y otros productos.

“Hemos estado trabajando juntos porque ha sido un esfuerzo colectivo y de raíz , desde abajo”, expresó.

López dijo que también trabaja como agricultora urbana y conseguir la creación de granjas para que la gente produzca sus propios alimentos, pero existe una lucha con el Departamento de Desarrollo de la ciudad.

“A muchas personas les gustaría hacerlo, pero hay muchas cosas en contra para poder permitir que la gente cultive su propia comida. Estamos luchando contra el Departamento de Desarrollo para tratar de cambiar las políticas, y tratar de ver como trabajamos

“Se requiere como 20 mil dólares para empezar una granja, y no mucha gente no tiene ese dinero”, comentó.