ALICIA ALARCÓN

COLUMNISTA INVITADA / LOS ÁNGELES

ALICIA ALARCÓNAlicia Alarcón, periodista de radio, conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM, en Los Ángeles, CA. Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados, Arte Público Press y Revancha. Las opiniones que aparecen en esta columna pertenecen exclusivamente a su autora.

Mientras que saque nada más a los mexicanos, estamos a salvo, pensaban algunos nicaragüenses, pero luego siguieron ellos; mientras que saque a los nicaragüenses, estamos a salvo, pensaban algunos salvadoreños, y ahora les tocó a ellos.

Algunos hondureños, ecuatorianos y guatemaltecos piensan lo mismo hasta que les toque a ellos, y les va a tocar… es cuestión de tiempo.

La consigna de este Presidente es limpiar al país de todas las minorías que considera discordantes con el perfil de habitante que quiere para este país: “blanco, alto, sonrosado y fuerte”. Así se ve él.

Los salvadoreños recibieron con sorpresa y terror este lunes la noticia de que ahora eran ellos los “elegidos” de Donald Trump, al anunciar su administración que no renovará el Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés) de por lo menos 200 mil salvadoreños, con lo que abre la puerta a una posible deportación.

En su “magnanimidad”, el Presidente les ha dado 18 meses ( hasta septiembre 9 del 2019) para que arreglen su situación migratoria), o de lo contrario que se preparen para dejar el país. Alguien le puede decir que si pudieran arreglar su situación ya lo hubieran hecho en las últimas dos décadas.

Se debe reconocer que el  Presidente ha mostrado una cualidad, la de ser consistente en sus acciones, sin olvidar lo que hizo con los haitianos, a quienes les dio seis meses para salir del país.

Trump parece pensar que, con la limpieza étnica que para él va viento en popa, asegura su reelección en 4 años. Así demuestra él su plena identificación con la mentalidad “supremacista” que lo llevó al poder.

Ahora confirmamos que el Mandatario no lee ni le interesa leer, y no sabe de la historia de la presencia salvadoreña en este país.

Ignora los detalles de la guerra civil que se vivió en El Salvador y de la injerencia que tuvo Estados Unidos en ella.

Mucho menos le ha dado por consultar los archivos de la Casa Blanca donde aparecen fotos de los efectos devastadores de dos terremotos en El Salvador que agravaron aún más las penurias que ya se vivían en ese país centroamericano. Ese es el marco en el que surgió, con el apoyo de congresistas demócratas y republicanos, el TPS.

¿Qué sigue ahora para los salvadoreños? Lo mismo que para todos los demás grupos: la zozobra, la desesperación y la frustración ante un Congreso de mayoría republicana que se muestra intransigente y decidida a todo con tal de no apoyar una reforma migratoria.

Los mayoría de los salvadoreños que viven en los Estados Unidos, con y sin documentos, han probado tener iniciativa empresarial, se han graduado de Preparatoria (High School)  en un porcentaje mayor que otros grupos minoritarios, y han generado industrias y comercios que dan cientos de empleos a ciudadanos de ese país en USA.

Son padres y madres cuyos hijos nacieron aquí. ¿Piensa separar el Presidente a los hijos de sus padres? Según él, los salvadoreños ya pueden regresar a su país porque el ambiente de allá es de paz y prosperidad.  Será que considera construir un hotel de lujo en ese pequeño país de Centroamérica.

La irracionalidad del Presidente en la toma de sus decisiones va a ir en aumento. La única forma de detenerlo es con una limpia de los republicanos en el Congreso que han renunciado a su humanidad por su seguridad laboral.

La decisión del juez federal de California, William Alsup, de bloquear este martes la decisión del Presidente de terminar el programa DACA y ordenar renovar los permisos a quienes los tengan vencidos da un alivio momentáneo a los “dreamers”.

Sin dejar de aplaudir esta decisión, la realidad es que la solución definitiva debe venir del Congreso con una ley que les dé su residencia definitiva.

El 2018 es  un año de elecciones. En California hay 15 congresistas republicanos que de manera pública han rechazado el DACA y el TPS. Quitarles la chamba sería un buen comienzo.