NORA ESTRADA
LATINO IN / ESPECIAL

El diseño, la ilustración y el dibujo apasionaban a Víctor Meléndez desde que era niño, pero las oportunidades para demostrar su ingenio y talento no se las forjó en México, sino en una de las compañías más populares del mundo: Starbucks.

Nacido en la Ciudad de México y habiendo vivido su niñez en Minatitlán, Veracruz, a los 19 años decidió emigrar de México para probar su suerte en Seattle.

Meléndez narró a LATINO IN los sacrificios que hizo y los desafíos que afrontó para sobrevivir en Estados Unidos, a donde llegó en 1999 sin inglés y sin trabajo seguro, pero donde lo esperaba la mujer que sería su esposa.

Con la madurez de sus 37 años, destacó la ola de bendiciones que recibió desde el momento en que decidió estudiar para tener una mejor vida en un país que le era extraño y darle a sus padres la satisfacción de que terminó una carrera.

Los logros de Víctor en Starbucks, donde ha logrado que sus diseños e ilustraciones queden plasmados en los vasos y paquetes de café que recorren el mundo, han llamado la atención de los medios y sitios de internet en Estados Unidos y México.

En diciembre, fue invitado a contar su historia de éxito en un evento para “Mexicanos Extraordinarios” organizado por el Instituto de Mexicanos en el Exterior y el Consulado Mexicano en Portland, Oregon, donde también dieron conferencias personajes como Eduardo Nájera, ex basquetbolista mexicano de la NBA.

Víctor Meléndez contó su historia de éxito en un evento realizado en diciembre, en Portland.
Fue reconocido como ‘Mexicano Extraordinario’ junto a personajes como Eduardo Nájera, ex NBA.
 

EDUCACIÓN FALLIDA EN MÉXICO

Meléndez dijo que dejó la carrera de Ingeniería en Telecomunicaciones, que cursaba en el Politécnico de la Ciudad de México, porque no le gustaba y porque no tenía buenas calificaciones.

“Primero traté de entrar a la escuela de diseño, pero no me aceptaron porque tenía muy mal promedio”, acepta.

“Después de dos años en la carrera (de Ingeniería), no veía cómo iba a salir porque no me gustaba para nada”.

SU AMOR EN EU, VÍA INTERNET

Cuando era estudiante, agrega, tuvo la oportunidad de viajar a Seattle de vacaciones y le gustó mucho la ciudad.

“Vine un par de veces y la última vez que vine me quedé”, indica.

En Seattle encontró al amor de su vida y la oportunidad profesional que buscaba.

Meléndez confiesa que la razón por la que decidió radicar en Seattle fue el amor por su ahora esposa, a quien había conocido por internet y con quien tiene una hija de ocho años.

“Llegué aquí a los 19 años, luego nos casamos. Pero tuve que esperarme aquí por lo de la visa. Llegué aquí por una mujer”, dice entre risas.

“La conocí cuando estaba en México, en la carrera en la que ya no pude más. Era cuando empezaba lo de chatear en internet, y así fue como la conocí”.

LOS RETOS: IDIOMA Y PAPELES

Comenta que el reto más difícil que afrontó para adaptarse a la vida estadounidense fue no hablar el idioma inglés y no tener papeles para trabajar.

“Eso fue lo más difícil. No podía sostener una conversación”, expresa.

Víctor también destaca que se las ingenió para trabajar venciendo miedos y barreras.

“Como no tenía papeles (para trabajar), la idea era agarrar un empleo en el cual no tuviera que platicar con nadie, ni que nadie me hiciera preguntas, porque primero, no hablaba inglés, y segundo, tenía mucho miedo (a que le pidieran que comprobara su situación migratoria)”.

Fue así como se le ocurrió suplantar a su esposa en un trabajo que ella consiguió.

“Recuerdo que mi esposa Crystal agarró un trabajo para entregar periódicos en la madrugada, íbamos a recogerlos como a las 2 o 3 de la madrugada”, dice.

“Y luego la iba a dejar a la casa, y yo entregaba los periódicos solo. Y así estuve un par de años hasta que tuve papeles para poder trabajar”.

Señala que, con los años, con más inglés y más confianza en sí mismo, obtuvo trabajos como reemplazante de charolas en los bufetes de comida, cocinero de comida china y vendedor de boletos para las maquinitas en un casino.

“Y de ahí empecé a ir a la escuela, una escuelita de una ciudad al sur de Seattle porque quería empezar a estudiar, empecé a estudiar de tronco común, para tener un título en las artes”, comenta. “Iba a la escuela y en la noche iba a trabajar al casino”.

DIBUJA DESDE SU NIÑEZ EN VERACRUZ

Meléndez dijo que desde niño le gustaba el dibujo y se sentía inspirado en su medio ambiente.

Aunque nació en la Ciudad de México, desde chico lo llevaron a vivir a Veracruz, donde terminó la secundaria antes de regresar a radicar a la capital mexicana.

Desde niño, cuando vivía en Veracruz, le encantaba dibujar.

“Desde chiquito dibujaba con mi mamá. Crecí en un pueblito que se llama Minatitlán, en Veracruz, nací en la Ciudad de México, pero la mayoría de los años los viví en Minatitlán, que es de donde es la mayor parte de mi familia. Y ahí fue donde siempre dibujaba, coloreaba, pintaba.

“Pero no fue hasta que estuve en la vocacional, donde tuve la oportunidad de hacer mi servicio social en el departamento de diseño del Museo de Culturas Generales del Distrito Federal.

“Ahí fue donde me entró la curiosidad por el diseño gráfico, pero no podía hacer una carrera de diseño gráfico porque era muy burro en la escuela, mi promedio era muy bajo”.

DE LA ESCUELA A STARBUCKS

Dice que desarrolló su talento para el dibujo cuando comenzó a estudiar en Seattle.

“Cuando empecé a ir al Community College, una de mis clases optativas fue diseño digital y ahí fue donde le entré un poco más al diseño, y mi maestra en ese entonces me recomendó ir a un evento de National Portfolio Day, donde escuelas de diseño mandan a profesionales que evalúan el trabajo de los estudiantes.

“La persona con la que platiqué me dijo que tenía aptitudes, que le gustaba mi trabajo, que sometiera aplicación a una escuela de Seattle y ahí me aceptaron, y empecé mi carrera de diseño”, añade.

Dice que mientras estudiaba consiguió un trabajo de cargador en la compañía de mensajería UPS.

En el último año de la carrera, afirma, una maestra lo recomendó con un amigo que trabajaba en Starbucks para que realizara sus prácticas en la compañía.

Sus dibujos plasmados en los vasos de otoño.

“Vine a Starbucks a una entrevista y me aceptaron y empecé a trabajar. Así hice amistades en Starbucks, y una vez que terminé la escuela, mi contrato con Starbucks se acabó y me fui a trabajar a una pequeña compañía de diseño, luego en otra compañía, pero esa compañía vendió y despidieron a todos.

“Entonces contacté a uno de los amigos que tenía en Starbucks, y me dieron un contrato de tiempo completo, eso fue en el 2008 en el área de estudio creativo”.

Dice que ahora trabaja en el equipo de diseño de paquetería.

El jaguar del Café Chiapas

En esa área ha realizado la ilustración del Café Chiapas, del Aniversario 2015, del café de Bali, Guatemala, Brasil y más.

“El primer paquete que hice fue el de Brasil, no tenía mucha experiencia en ilustración, mis dibujos eran un poco feos, pero me ayudaron con críticas y consejos para poder hacer ilustración.

“Como a los dos años de trabajar en Starbucks tuve chance de hacer un paquete para Chiapas, y entonces hice un jaguar”.

Siempre que hay proyectos para México, pide hacerlos, indica.

Sus amigos aprovechan sus diseños.

Además de su trabajo en Starbucks, realiza diseño de forma independiente para negocios de Seattle, amigos y fundaciones.

LA FUENTE DE SU INSPIRACIÓN  

Meléndez cuenta que para crear sus diseños, ya sea para Starbucks o los que realiza de manera independiente, se inspira en lo que aún siente sobre la cultura, el folclore y la naturaleza mexicana.

“Me inspiro en las vivencias que tuve en mi infancia. Crecí en un lugar, la selva prácticamente, en Minatitlán, que es de clima tropical, colores verdes, muchos olores, muchas comidas, muchas artesanías, bueno, no solamente en Veracruz, en todo México, es un mundo lleno de color.

“La cultura está en todos lados, desde los edificios, la gente, la música, la comida, yo creo que eso lo traigo desde chiquito”, dice.

“Viví allá (en México) casi 20 años, y todavía siento que lo traigo dentro de mí. Yo creo que eso se refleja en el trabajo que hago”.

Creaciones para eventos benéficos en los que participan grupos como Caifanes.

SU ESTILO ES ARTESANAL

El mexicano considera que el estilo que caracteriza su trabajo es artesanal, porque prefiere hacer sus proyectos a mano.

“Creo que lo que trato de hacer siempre es manual. Aunque tengo la asistencia de la computadora, trato de hacer mi trabajo a mano. Yo creo que (mi estilo) es la ilustración artesanal”, comenta.

‘LATINOS NO NOS VAMOS A CALLAR’

Meléndez opina que ahora más que nunca, por la mala imagen que difunde Donald Trump sobre los inmigrantes, la comunidad latina debe mantenerse unida para lograr más poder y visibilidad en la sociedad estadounidense.

“Obviamente es molesto (lo que difunde Trump sobre latinos), principalmente para uno que es inmigrante, pero mientras más gente como nosotros salga adelante, tenga trabajos y pueda moverse en círculos políticos y sociales, yo creo que nuestra voz será escuchada.

“Somos millones y millones de la comunidad latina aquí, y yo creo que no nos vamos a callar. Tengo la esperanza de que más organizaciones tengan más poder y visibilidad en la sociedad”, comenta.

APOYO A LA COMUNIDAD

El ilustrador dice que ahora que tiene más reconocimiento en la industria del diseño se puede dar el lujo de elegir sus proyectos independientes y trabajar en lo que más le apasiona, así como enfocarse en ayudar a la comunidad y participar en conferencias.

“Nunca tuve la meta de ser alguien famoso, ni nada, ni me considero eso. Lo que quería era salir de la escuela y que mis papás se sintieran orgullosos porque en mi familia todos se titularon, y yo que soy el mayor de los hijos y nietos no quería ser el único que no hubiera terminado la escuela.

“Mi hermano es ingeniero, el sí es inteligente, mi hermana licenciada, yo fui el único que me salí de la carrera, pero ahora ya salí bien, ya me dieron el título y todo, pero sí fue un poco difícil, tuve que pasar por muchas cosas para hacerlo, pero mi meta siempre fue clara”, dice.

Meléndez afirma que siempre mantiene sueños que pretende cristalizar profesionalmente.

“Concentrarme más en mi trabajo fuera de Starbucks, y trabajar con organizaciones que tienen un propósito social en la comunidad. Hago talleres, participo en conferencias, la última que hice fue la de Mexicanos Extraordinarios.

“Pero principalmente realizar más ilustración, que es lo que más me gusta, y ahora que tengo más autoridad tengo chance de escoger mis proyectos y trabajar en los que me apasionan”.

Víctor Meléndez