SANDRA VELÁZQUEZ
(Texto y fotos publicados con autorización de HOY DALLAS)

El escudo de armas de la ciudad de Sabinas, Coahuila, en el norte de México, tiene en los lados una leyenda que dice: voluntad firme-acción perseverante, y en la parte superior un listón con las palabras: tierra hospitalaria.

Sabinas es una de las principales productoras de carbón mexicanas, y también, el lugar de origen de los padres de Amanda Moreno Lake, quienes dejaron su tierra hace varias décadas y la criaron junto a sus hermanos en una pequeña casa donde vivían nueve personas.

“Crecí en West Dallas, en una casita de 800 pies cuadrados, nueve personas, un baño”. La ubicación del hogar de su infancia le viene a la mente sin esfuerzo: 3340 Bradley. “Todavía me acuerdo, y nunca me voy a olvidar”.

AMANDA MORENO Y FORD
Amanda Moreno Lake fue reconocida como “Mujer Legendaria de Ford” en la categoría de Liderazgo. (Foto tomada del Facebook de Danny Campbell)

“Mi padre me dijo que este país era de oportunidades y yo nunca me dejé vencer; trabajé y quise hacer la diferencia”, explica Moreno Lake, a quien el Dallas Business Journal describió en un reportaje en el 2016 como “La reina de bienes raíces de Oak Cliff”.“No tuve la oportunidad de ir a la universidad pero sí trabajé muchísimo y nunca me di por vencida, si me cerraban una puerta me metía por la ventana”, insiste.

Antes de abrir un local donde vendía ropa vaquera, trabajó en telemercadeo haciendo llamadas para ofrecer tarjetas de crédito, recuerda, y desde pequeña era bilingue.

“Es bien importante no olvidar nuestras raíces”, recalca. Y la importancia de una educación superior es un tema que le inculca ahora a sus hijos.

PERSEVERANTE

“Abrí mi propio negocio, de ropa vaquera; fue difícil, a veces no me llegaba ni un cliente en toda una semana. Sí batallé”, admite, “pero no me di por vencida.

“Luego me involucré en organizaciones no lucrativas como la Cámara de Comercio Hispana [de Dallas] y de Oak Cliff y empecé a aprender, a educarme de una u otra manera cómo funciona el negocio; el protocolo sí lo tiene que saber uno para empezar, porque sí batallé mucho, con la ciudad, con los inspectores, pero gracias a Dios nunca me di por vencida”.

“Mucha gente, lo que pasa es que nada más batallan un poquito, y lo dejan por la paz”.

Como pasó tiempos malos cuando abrió su primer negocio, se propuso aprender “cómo funciona la ciudad, cuáles son los requerimientos, cuáles son los requisitos. Y luego me empecé a involucrar en cómo se hace, cómo se sacan permisos; no es algo fácil, tienes que saber cómo funciona el sistema”.

Esa falta de conocimiento, dice, “puede poner a un comerciante que apenas está empezando en bancarrota, de voladita”.

VOLUNTAD FIRME

¿Cuáles fueron los años más difíciles o la etapa más dura de tu recorrido antes de llegar a donde ahora estás?, le preguntamos.

“Lo más difícil fue tratar de empezar el negocio, se ve muy fácil, todo mundo piensa que lo puede hacer, pero es algo bien difícil, tienes que ser terca, la verdad, tienes que ser terca”, responde con una risa muy alegre.

“Mucha gente me dijo que lo dejara por la paz, y yo empecé a comprar en Bishop Arts en 1989, cuando no era lo que es hoy en día”, añade.

El ser mujer y sus facciones juveniles le dificultaron también algunas cosas, pero lo importante es que alguien en un momento dado le dio una oportunidad.

“La persona que me dio mi primer préstamo fue Carlos Coi, él estaba con Laredo National Bank”.

Y fue Coi quien la apoyó en una ocasión cuando iba a comprar su rancho en Waxahachie y el vendedor, en duda, le preguntó que dónde estaban sus papás, creyendo que era menor de edad. “Le tuve que poner a Carlos Coi al teléfono para que le dijera a ese hombre que sí podía comprar el rancho”.

HOSPITALARIA

La herencia hospitalaria de sabinense se ve reflejada en una de las grandes pasiones que dice tener esta mexicoamericana, como lo es la compra y readaptación de propiedades antiguas.

Junto a su esposo y socio Jim Lake, se le acredita la revitalización de gran parte del distrito de entretenimiento y artes Bishop Arts, así como la Jefferson Tower y varios edificios contiguos, también en Oak Cliff, mientras que el antiguo Ambassador Hotel (construido en 1904), al sur del centro de Dallas, es uno de los actuales proyectos de renovación del matrimonio.

Antes de despedirse, hace notar lo importante que considera decirle a las mujeres de la comunidad: que no se den por vencidas.

“Que encuentren lo que les gusta y que lo hagan. Habrá veces que no será fácil, pero tienen que encontrar las oportunidades”, señala.

Sobre el reconocimiento como “Mujer Legendaria de Ford”, del que fue objeto, indicó que se sentía contenta y orgullosa.

“Uno tiene que encontrar cuál es su pasión”, reflexionó, explicando que al mismo tiempo se incomodaba un poco al recibir reconocimientos, “a veces siento que no me lo merezco, nada más estoy haciendo lo que me encanta”.

Junto a Amanda Moreno Lake (Liderazgo), también fueron reconocidas en Dallas como Mujeres Legendarias de Ford, Viola Delgado (Comunidad); María Martínez Cosío (STEM), y Lucy Lucio (Verde, ecología) el jueves 13 de diciembre.