ALICIA ALARCÓN

COLUMNISTA INVITADA / LOS ÁNGELES

Alicia Alarcón, periodista radial, conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Ángeles, CA. Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados, de Arte Público Press y de Revancha, en Los Ángeles. Las opiniones que aparecen en esta columna pertenecen exclusivamente a su autora.

Donald Trump dio su apoyo total al plan titulado America Health Care Act, creado por los republicanos para desmantelar Obamacare.

“It is a beutiful plan”, dijo el Presidente de EU en una reunión el pasado lunes.

El problema es que lo que es “beautiful” para él resulta una tragedia para los millones de personas que se quedarán sin seguro médico, si esta versión es aprobada por el Senado y la Cámara de Representantes, y firmada por Trump mismo. Él ya tiene la pluma lista para estampar su firma.

La propuesta republicana elimina, de inmediato, la obligatoriedad de tener un seguro médico.

Esto significa que los hospitales verán de nuevo llegar a enfermos, a accidentados y a aquellos que no les interesó comprar seguro o no pudieron comprarlo y que, en caso de una emergencia, no tienen otra opción más que la de acudir a la sala de emergencia de un hospital. Bienvenidas las bancarrotas y los gastos médicos incobrables.

El American Health Care Act otorga un generoso recorte a los impuestos a las familias más pudientes. A todos los ricos les va a ir muy bien. ¡Felicidades! Su candidato no les falló, como nos ha pasado a nosotros.

A los que calificaron para Medical gracias a Obamacare, si saben contar ya no cuenten con él, esto si se aprueba como está.

La propuesta pretende eliminar, de manera gradual, los cientos de billones de dólares que ahora reciben los estados para asegurar a la gente de bajos recursos que antes no calificaba.

Antes de Obamacare calificaban para recibir Medical sólo aquellos que estaban sin casa y a punto de la inanición.

Para los que dicen que esta propuesta es elitista, es decir, que sólo favorece a la clase de mayores ingresos, los republicanos aseguran que incluye subsidios a través de crédito en impuestos para los que trabajan y el patrón no les provee de seguro médico.

La lucha por reformar el sistema de salud en Estados Unidos tomó 50 años, varios presidentes lo intentaron y fue Barack Obama quien logró una reforma que no satisfizo a muchos, pero que logró reducir a mínimos históricos el número de personas que no contaban con un seguro médico.

Felicidades también a las compañías de seguros. Ellas saldrán ganando porque ya no tendrán que ofrecer beneficios mínimos en sus pólizas. Ofrecerán lo que quieran al precio que quieran y cuando quieran.

Lo que va a permanecer es la prohibición de que le nieguen seguro médico al diabético, al obeso, al enfermo, pero cobrarán lo que quieran. Buena suerte con el aumento en el precio de los seguros para los enfermos.

Y no se les ocurra dejar de pagar, porque si por alguna razón dejan de pagar su prima de seguro por más de dos meses, se les va castigar con un 30% más en el costo de su seguro.

Debo decir que no todo es negativo en esta propuesta. Se darán subsidios que pueden variar de 2 mil a 4 mil dólares al año, según la edad.

La cantidad máxima será de 14 mil dólares al año por familia, pero no se especifica si la familia deberá ser de 4, 6 u 8 miembros en adelante. Misterios que dejan sin aclarar.

Otras de las ganadoras en esta propuesta son las poderosas compañías que se dedican a manufacturar artículos médicos, ya que se les eliminan los impuestos que les impuso Obamacare.

A las familias que ganan más de 250 mil dólares al año se les rebajarán los impuestos. Otro regalo a quienes ya les va muy bien.