PP Vera/Especial Kiosko Magazine

El cineasta chileno Rodrigo Sepúlveda Urzúa confiesa, con cierta vergüenza, que está  muy orgulloso y satisfecho con los resultados de su más reciente filme: “Tengo Miedo Torero”, basada en la novela de su compatriota Pedro Lemebel.

Lemebel es un artista representativo de la contracultura en Chile y una de las principales figuras que hicieron abiertamente visible la cultura queer y LGBT+ en Latinoamérica, además de ayudar a sensibilizar al público sobre el tema, que había sido relegado socialmente durante la época de represión en Chile, situación que llevó a profundizar a Sepúlveda en la adaptación e investigación de la obra para llevarla a la pantalla grande.

La cinta que tuvo en estos días un preestreno a prensa y crítica (con buena acogida) tendrá su estreno mundial este 10 de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia.

El realizador sudamericano traslada del papel a la pantalla grande los acontecimientos que el escritor de la novela describe como parte de los acontecimientos en medio de la turbulencia política de la dictadura de Augusto Pinochet en el Chile de los años 80; una vieja travesti se involucra en una arriesgada operación clandestina tras enamorarse de un guerrillero que le pide ocultarlo en su casa peligrosos secretos de la resistencia. 

“Tengo miedo torero” forma parte de la programación de La Mostra de Venecia en el apartado de Gionarte degli Autore (Venice Days), y será presentada por su director y guionista Rodrigo Sepúlveda Urzúa, quien narrará su experiencia frente a la audiencia.  

El cineasta chileno tendrá a su favor los halagadores comentarios de la crítica especializada como el medio estadounidense, Hollywood Reporter, Film Threat, periódico español, La Voz de Galicia y el medio francés, J:MAG, entre otros.

En charla telefónica con Kiosko Magazine, se le preguntó a Sepúlveda Urzúa qué expectativas guarda de su película en Venecia.

Póster de la cinta ‘Tengo Miedo Torero’. Foto: Cortesía.

“Como sabrás, recien tuvimos una presentación a prensa y Hollywood Reporter nos concedió una muy buena crítica, eso nos halaga”, respondió el realizador.

“Este jueves tendremos el estreno mundial en el Festival Internacional y estamos muy nerviosos, pero tranquilos de alguna manera porque creemos que tenemos un buen filme”, agregó.

El cineasta señaló que hasta el momento las reacciones de prensa con la historia que llevó a La Mostra ha sido empática, pero sobre todo, le han agradado las reacciones al trabajo de Leo Leonardo Ortizgris y Alfredo Castro que son los protagonistas centrales. 

¿Cómo es que llega la película a Venecia?

La película la comenzamos a filmar un año atrás y la terminamos en marzo pasado cuando se detuvo todo por la pandemia. A todos nos interesaba que estuviera en Venecia que es uno de los festivales más antiguos y con mucho cine de arte. 

Decidimos enviarla y nos acogieron en esa categoría (sección Giornate degli autori), cosa que agradecemos, pues también representa un gran honor para esta producción chilena, argentina mexicana.

¿Qué fue lo que más te atrajo de la novela de Pedro Lemebel?

“Me atrajo mucho desde un principio todo lo ahí escrito y el tiempo me dio la razón de que se trata de una novela de época que transcurre en ese año (1986). Es tremendamente actual con lo que acontece en diversos países de Latinoamérica.

“El trasfondo es una historia de amor que sucede entre una vieja travesti y un guerrillero joven  en esa parte final de la década de los 80 que muestra al mundo la inclusión en ese terreno”.

Se le cuestionó acerca del tema que indudablemente se vuelve más visible en la actualidad, pero sobre todo, el peso de trasladar del papel a la pantalla grande una novela como la que eligió.

“En realidad fue un desafío enorme, sobre todo porque a mi, desde el momento en que la leí me sedujo, y una vez que arrancó la producción me eché encima el peso de trasladarla a la pantalla grande”. 

¿Hubo mucho trabajo de mesa?

“Sí, hasta concretar el objetivo. Muchas cosas que investigar, pero sobre todo lo que había en esos momentos en el mundo gay, en el mundo queer en todo Latinoamérica. Además, estaba situada en el año 86 un año antes del terremoto que había devastado el lado poniente de Santiago, estaba la dictadura de Augusto Pinochet  y el toque de queda”, dijo.

“Nos vimos en la necesidad de recolectar material gráfico para poder ir haciendo la adaptación y plasmarlo en tan solo 90 minutos. Trasladar la ambientación siempre es un desafío sobre todo cuando tienes mostrar una época que ya es historia”, agregó.

“Fue muy interesante, por eso te comentaba sobre lo que sucedió con Santiago tras el terremoto ya que cuando yo leí la novela decía que la loca vivía en una pajarita enfrente, una cosa mítica con una escala que subía al segundo piso donde ella estaba”.

Dijo que cuando en la producción se hicieron la pregunta de cómo una prostituta vieja venida a menos podía vivir en una casa así de ruinosa, devastada por el terremoto, entonces habría que buscar una casa así para recrear esa atmósfera sórdida.

“Entonces, la directora de Arte, Marisol Torres, y yo, nos dimos a la tarea de buscar una puesta en escena que reflejara esa pobreza, esos despojos, ese escombro con escenarios vacíos, paredes con cicatrices del terremoto”, describió.

“Todo ello se va convirtiendo en una metáfora del país en que vivíamos entonces en aquellos años, era como aplicarle la estética a una locación en el entendido de que hay que sacarlo de una novela”, explicoó Sepúlveda Urzúa.

¿Qué tan satisfecho te deja el trabajo, ahora que ya lo tienes en la pantalla grande, en el cine?

“Me da mucha vergüenza decirlo, pero estoy muy satisfecho, porque logré una película con un sentido muy amoroso, de buena manufactura, con buena fotografía, con una buena dirección de arte y cómo no sentirlo así con un gran elenco al que tuve la fortuna de dirigir”.

Añadió que el trabajo que hace Alfredo Castro como la loca de enfrente y a un guerrillero como Carlos (Leonardo Ortizgris), consideró que son los desempeños más que notables, ellos son dos pilares enormes  para el resultado de la película.

Y ahora con la pandemia habrá que luchar para encontrar formas de exhibición, ¿qué otras ventanas tendrás para la exhibición?

“En Chile, las salas están cerradas, así que tendremos que hacerlo a través de streaming, luego, buscaremos con los productores una estrategia para definirlo en otros países como México y Argentina”, informó.

Sepúlveda Urzúa aprovechó la entrevista para agradecer el apoyo del guionista mexicano Juan Tovar (fallecido en diciembre del 2019), luego de que, dijo, él ya llevaba ocho versiones reescribiéndola solo. Y fue Sebastian Lelio, cineasta argentino, director de “Una Mujer fantástica” quien le recomendó a Tovar.

“Yo hablé con Juan, quien aportó su gran talento y me ayudó a reescribirla, a dibujar al personaje del guerrillero”, concluyó el cineasta chileno. 

“Tengo miedo torero” es protagonizada por el chileno Alfredo Castro (“Tony Manero”, “El Club”), el mexicano Leonardo Ortizgris (“Museo”, “Güeros”) , la argentina Julieta Zylberberg (“Relatos Salvajes”, “La Mirada Invisible”) con actuaciones especiales de Luis Gnecco, Sergio Hernández, Amparo Noguera, Ezequiel Díaz entre otros.

La producción corrió a cargo de Florencia Larrea, Lucas Engel, Jorge López Vidales, Gregorio González, Alejandro Israel, Ezequiel Borovinsky y Diego Martínez-Ulanosky, bajo las productoras de diferentes países latinoamericanos como de Forastero (Chile), Tornado (Argentina) y Caponeto (MÉXICO); el rodaje se efectuó Santiago de Chile.