NORA ESTRADA

LATINO IN / LOS ÁNGELES

La perseverancia que aprendió de su padre mexicano y la disciplina que le inculcó su madre venezolana le han ayudado a René Sotelo a triunfar en la meca de la urología y la cirugía robótica en el mundo.

Sotelo está orgulloso de formar parte, como médico y profesor, de la prestigiosa Keck Medicine School de la Universidad del Sur de California (USC), y de ser considerado uno de los mejores cirujanos laparoscópico-robóticos a nivel internacional.

“Yo estudié en Venezuela, hice mi postgrado. Nunca imaginé que estaba haciendo credenciales para venir a Estados Unidos, eso realmente no estaba en mis pensamientos, primero porque no sabía siquiera que eso fuera posible”, explica a LATINO IN en una entrevista realizada en una oficina del hospital de la USC.

“Básicamente, lo que tuve fue la disciplina de documentar toda el alta médica de lo que iba haciendo, y a lo largo de los años, todos estos pacientes operados te permiten que revisen tu experiencia, te permiten publicar, te permiten evaluar si hay una técnica quirúrgica que puedas cambiar, te permite innovar, y en esa medida empezamos hacer cosas que no habían sido escritas”.

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El inmigrante venezolano, de 54 años, es pionero en la realización de cirugías robóticas en fístulas urinarias complejas, tanto en hombres como en mujeres, en casos de hiperplasia prostática benigna y en la disección ganglionar linfática para el tratamiento del cáncer.

Sotelo también ha ayudado a desarrollar nuevos conceptos, como la cirugía por “puerto único umbilical” y por orificio natural (LESS y NOTE).

Su experiencia en laparoscopia y robótica avanzada supera los 2 mil 300 casos personales, cifra que lo coloca entre los cirujanos más experimentados del mundo.

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El médico venezolano, quien por su trabajo obtuvo la codiciada licencia médica en Estados Unidos, apenas la segunda de su tipo que otorga la Universidad del Sur de California, explicó que además de realizar las cirugías de fístulas, fue el primero que descubrió la periscópica, entre otros avances médicos.

“Y fui invitado a Brasil, a Colombia, a Ecuador, a Turquía y a otros países a demostrar cómo yo podía reparar este tipo de complicaciones”, dice Sotelo, quien ha publicado más de 50 artículos científicos, tres libros y 28 capítulos de libros sobre urología. 

“Igualmente empecé a hacer cirugías de crecimiento benigno de próstata por la periscópica y luego describir la técnica de cómo usar el robot para hacer cirugía benigna en posibilidad de cáncer de próstata.

“Hoy en día esta técnica ya se hace en el mundo entero, y lo bueno es que la descubrimos en Venezuela, entre otras cosas”, añade.

“Todo esto le dio argumentos a la Universidad del Sur de California para decirme que querían ser una opción, si decidía aceptar una oferta (para realizar su labor) en hospitales de Estados Unidos argumentando que yo poseía las credenciales suficientes”.

Sotelo recibió la segunda licencia médica que entrega la USC a un doctor que no se formó en el estado de California y la segunda que se entrega a un médico que no ha sido entrenado en Estados Unidos, pero que tiene habilidades o algo distinto o poco frecuente que no existe en California y que va a beneficiar a la comunidad de este estado.

“Pero mi compromiso sigue siendo con Latinoamérica. Formo parte del Comité de la parte internacional de la Universidad”, afirma.

“Hemos firmado convenios con Ecuador, con el Gobierno de la Ciudad de México, con Venezuela, y estamos evaluando un convenio con Colombia, y seguiremos reforzando relaciones no sólo con Latinoamérica, sino con el mundo entero”.

Comenta que Keck Medicine School, de la Universidad del Sur de California, tiene una altísima producción académica, donde se descubren nuevas técnicas y medicamentos.

“USC es la meca de la urología, es el centro número uno en cantidad de cirugías robóticas, es definitivamente un sitio donde se hace ciencia, que reúne a los mejores especialistas del mundo”, asegura Sotelo.

“Entonces, me siento tremendamente orgulloso de formar parte de un centro donde realmente se hace ciencia”.

Dice que diariamente agradece la oportunidad de aprovechar y disfrutar la posición en la que actualmente se encuentra.

“Siempre trato de tener los pies en la tierra, de estar agradecido, pero siempre con los pies en la tierra y saber de dónde vengo”, expresa.

Sotelo cuenta que creció en una familia de bajos recursos, y que aprendió de su padre, quien ya falleció, la perseverancia, y de su madre, la exigencia, la disciplina y a tener palabra.

“Fue una combinación interesante. Creo que han hecho una tremenda labor. Mi papá era obrero de artes gráficas, trabajaba en México en litografías; mi mamá, una maestra que hizo muchos esfuerzos y después llegó a ser profesora de un colegio universitario”, afirma con orgullo.

“No era que yo venía de familia de médicos. Esto se trata de echarle empeño, de estudiar, estudiar y documentar lo que estás haciendo y comparar si lo que estás haciendo es distinto”.

Sotelo comenta que tiene un contrato de cinco años con la USC, de los cuales ya pasó uno.

“Me acaban de renovar con todos los honores la licencia médica sin ningún problema, pero hay que seguir trabajando, hay que seguir publicando aquí, que son mucho más exigentes.

“En Venezuela lo hacía por placer, aquí anualmente revisan cuál es tu producción académica, cuál es tu actividad académica, qué premios has recibido, qué clases has dado o cuántas conferencias has dado”, dice.

El inmigrante venezolano ha sido invitado a dar conferencias magistrales en niveles de postgrados y subespecialidades, además de realizar cirugías en hospitales y universidades del sector público y privado en más de 22 países, como Alemania, Italia, Costa Rica, Turquía, Egipto, Suiza, Brasil, Colombia, Curazao, Kuwait, México, Ecuador, Corea, India, Catar, Nicaragua y Estados Unidos, entre otros.